publicado en agosto 25, 2010 14:08

El pasado 22 de Agosto, el Santuario de la Vida y la Esperanza se vistió de gala, para concretar la Corriente de Coronación con la “Santa Misa de Coronación de María”. Un predio ordenado y decorado finamente y con toda la Familia trabajando luego de una intensa preparación espiritual, fue el marco propicio para elevar sobre las sienes de María, su tan merecida corona, y darle el título de “María Reina de una Argentina Nueva”.
2008-2010 y más allá
Corría el año 2008, y se acercaba el cierre del ciclo misionero de GM en Deán Funes. Fue entonces cuando surgi

ó la idea de regalarle a María una corona en agradecimiento por todos sus regalos y su clara manifestación ante esta ciudad. La búsqueda y respuesta no se hizo esperar. La Hna. Kornelia, desde Alemania, consiguió una corona que había pertenecido a una señora de la Federación de Madres, que muy joven había fallecido.
La corona fue enviada a Córdoba, pero no logró llegar a tiempo para la Coronación en Deán Funes, la cual se realizó igualmente el 3 de Enero de 2009, con una corona fabricada por un misionero.
El 5 de Enero de ese año, la corona arribó finalmente a Córdoba. Fue en ese momento en el que nació por parte de la juventud, una profunda y constante oración para pedirle a Dios claridad sobre su voluntad en relación a dicha corona. Luego, fueron adhiriendo rápidamente con gran entusiasmo a esa corriente de coronación, todas las ramas del Movimiento.
María se manifestaba
La Coronación siempre está unida a la búsqueda de respuestas concretas y radicales a los desafíos que nos plantea nuestro tiempo, al decir de nuestro Padre y Fundador José Kentenich.
Una serie de importantes hechos e iniciativas llenas de vida comenzaban a plasmarse en medio de muchas dificultades, y fueron forjando así este iluminado camino de Coronación.
El paso del tiempo fue vertiginoso. La Coronación ameritaba una gran dedicación, reflexión interior y trabajo espiritual. Como familia llevamos adelante una importante preparación, y cada Rama y grupo de vida se puso en movimiento.
El 6 de Julio de 2010, en el Consejo de la Familia de Schoenstatt, se eligió el nombre con el cual finalmente se coronó a la Mater el día 22 de Agosto. El recuento general de los votos fue inminente, y en los muros del CPK (Centro Padre Kentenich) resonó el título: “María Reina de una Argentina Nueva”
Santa Misa de Coronación de María
Asomaban los primeros rayos de sol, cuando en la mañana del 22 toda una familia y Movimiento preparaba el terreno. Los corazones, más inquietos que nunca, desbordaban de ansiedad y de alegría. Todos reflejábamos nuestra gran preparación interior a través de nuestra elegancia exterior.
El Santuario del Cerro se vestía de gala, y una suave y dulce aroma de paz combinado armoniosamente con alegría, impregnaba todo el predio. La Reina estaba presente.
El Santuario lucía radiante, y bajo un sol a pleno, el Padre Marcelo Gallardo daba inicio a la Santa Misa de Coronación, que comenzó con la noble entrada del cuadro de la Santísima Virgen escoltada por los Jefes de Rama de la Juventud Femenina y Masculina, y jóvenes de ambas Ramas. La Reina hacía su entrada victoriosa recorriendo una larga alfombra r

oja mientras pétalos de rosas blancas caían sobre Ella, como símbolo de alabanza.
Luego, la Hna. María Sol y la Hna. Sofía, ingresaron con la corona. Esa corona, cuyo brillo real fue ganado por la conquista de la Familia de Schoenstatt, lleva en su interior los sueños y anhelos más nobles de dos personas que dieron la vida por ella: La señora que falleció y que en su testamento dejó una corona “para una juventud que quisiera coronar”; y la santidad y partida al cielo de Jere Ruiz, primer cruz negra de la JM.
El Sacerdote no dudó ni por un instante, sus palabras fueron claras y precisas, reflejando de manera contundente el sentido y verdadero significado de la Coronación. Las mismas llegaron a través de María a nuestros corazones, los cuales anhelaban cada vez más la Coronación, pero a la vez soñaban con la eternidad de ese momento de marcada intensidad.
Rito de Coronación
El Rito de Coronación fue introducido por un diálogo entre el Celebrante y todos los presentes, a través del cual se expresó nuestro compromiso, entrega radical, ofrecimientos, y nuestra participación en la construcción de una Argentina Nueva.
Terminado el diálogo y oración, el Padre Marcelo roció con agua bendita la brillante corona, y sin decir nada, la colocó sobre la imágen de la Santísima Virgen.
La Coronación por fin se había concretado. Nuestros corazones estaban de fiesta ante la presencia inminente de Dios, el Espíritu y nuestra Madre y Reina. No faltaron las lágrimas de emoción en nuestros rostros, los abrazos fraternales, y el desbordante canto alegre del coro y los jóvenes, que expresaba su felicidad con un ¡Avanza Reina, avanza!, que indudablemente se hacía escuchar.
La Reina irradiaba belleza de la más pura, irradiaba Vida y Amor maternal. A sus pies y manteniéndonos en su mirada clara y protectora, entonamos con fuerza las estrofas de nuestro Himno Nacional, y concluimos consagrando a Ella todo nuestro ser.
La sonrisa acompañaba a cada uno de los presentes al finalizar la ceremonia. Esa sonrisa nacida de un alma plena y satisfecha por haber vivido algo inolvidable, por haber vivido una coronación que marca un antes y un después en la vida de un schoenstattiano.
“Schoenstatt porte valerosamente hasta muy lejos tu bandera y someta victorioso a todos los enemigos; continúe siendo tu lugar predilecto, valuarte del espíritu apostólico, jefe que conduce a la lucha santa, manantial de Santidad en la vida diaria.”
¡María Reina de una Argentina Nueva! ¡Glorifícate!
Vicky Bas - JF Córdoba